Dec 12th 2014
Yonna

YO ERA WAYUU. Así es como decimos persona en mi lengua. Nos llaman los "sin Dios", niños de la lluvia, o gente del sol. Algunos dirían que merecemos morir, y a pesar de que he muerto más de una vez, mi historia no se trata de la muerte.

Nací bajo un aguacero que abría grietas en la tierra, mientras otros miembros de mi clan, bailaban la yonna para agradecerle a mareygua, el creador del mundo, la llegada de juya, nuestra manera de decir lluvia.

Yo pertenecí a la casta de los epieyú, simbolizada por el cóndor, que no solamente es el mensajero de mareygua. También lleva consigo la esencia de los muertos al otro mundo, cuando alza el vuelo.

Mi mamá como buena piache interpretaba los sueños, entraba y salía del mundo de los muertos, curaba enfermedades y era agradecida. Bailaron la yonna en retribución por las lluvias. Como la yonna simboliza la lucha de poderes entre el hombre y la mujer, mi mamá decidió llamarme Yonna.

Mi abuela olía a malojillo, ella también era piache y me enseñó a tejer mucho antes del encierro, que es cuando la niña está lista para tomar marido. Mi piache me contaba que yo no tenía más tres años, cuando empecé a jugar con la aguja y la tela.

—¡Criatura! Walekerü te cuenta sus secretos, Mira que tejer sin guiarse por un dibujo... —decía mi abuela y su cara quemada por el sol, al sonreír, se transformaba en la concha de una parchita arrugada. Con cada una de sus palabras, yo me sentía más Wayuu.

En mi clan las mujeres tejían, cocinaban, cuidaban a los niños y bañaban a los muertos. Los hombres pescaban y pastoreaban las cabras.







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M E N U
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